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Después de la crisis inmobiliaria la inseguridad a la hora de realizar una inversión inmobiliaria se ha incrementado, ya que entran en juego otros factores como la inflación, las devaluaciones o el precio cambiante del suelo. No obstante, si se conoce la situación real del sector inmobiliario, este tipo de inversión puede dar muchísimos frutos

A la hora de realizar la compra de este verdadero fondo de inversión hay que tener en cuenta tres variables clave:

  • El entorno: evidentemente, tanto si estamos hablando de una edificación de tipo industrial, como si está destinada a la vivienda, los precios del alquiler variarán según la localización en la que se encuentre el inmueble. Encontrar un precio adecuado en una zona con mucho potencial hará que, a largo plazo, nuestra rentabilidad bruta sea cada vez mayor y que, en consecuencia, obtengamos un mayor beneficio.
  • La tipología del edificio: las características y los requisitos que debe cumplir la edificación en función de la actividad que se vaya a desarrollar en su interior pueden ser muy dispares. Es por eso que, por ejemplo, se tendrá en cuenta la distribución de éste, la ventilación, la iluminación, la altura de los techos… dado que, según las características que tenga, será necesario, o no, realizar obras para adecuar su espacio para su posterior actividad.
  • Los ciclos inmobiliarios: entendemos por este concepto las bajadas y subidas de los precios dentro del sector. Con el paso de los años, se han producido diversos ciclos de rápidos auges de precios, así como bruscas caídas en picado y posteriores estancamientos. Sin embargo, un buen aliado en nuestro análisis económico previo a la inversión, lo encontramos en El Banco de España, ya que éste pone a nuestra disposición en su portal web una serie de indicadores macroeconómicos gracias a los cuales podremos cercionarnos con más precisión acerca de los tipos de intereses que existen hoy en día.

Por lo tanto, comprar un inmueble en el momento económico adecuado, teniendo en cuenta su entorno y su tipología, puede traducirse en una garantía de éxito.

¿Cómo realizar una inversión inmobiliaria?

Debemos tener en cuenta que existen dos tipos de inversiones principalmente:

  • Aquellas que están basadas en la propia explotación del inmueble, es decir, la compra de una vivienda para su posterior alquiler. Son un tipo de inversiones a medio y largo plazo.
  • Las que están basadas en el beneficio obtenido entre el precio de la compra y su venta. Son inversiones a corto plazo, generalmente más especulativas y de mayor riesgo. Se pueden realizar tanto en viviendas como en locales comerciales.

 Llegó el momento de desglosar ambos conceptos con la finalidad de ver cuál se adapta más fielmente a nuestra situación y, sobre todo, a nuestra perspectiva de negocio.

Inversiones inmobiliarias en alquiler

Cuando alguien invierte para arrendar tiene que tener en cuenta que, desde un principio, dispondrá del inmueble durante un largo plazo, así como también deberá prever el valor residual de la edificación. Éste será más pequeño si el inmueble dispone de una vida corta, ya que necesitará de reformas continuadas para mantenerlo operativo. En cambio, su valor residual puede ser mayor si su estimación se ha revalorizado por causas externas como obras de renovación en el barrio o, por ejemplo, por la abertura de nuevos centros comerciales importantes cerca de su zona.

Y hablando de comercios, cabe destacar que, inmobiliariamente hablando, invertir en el sector del retail está resultando ser un producto muy fructífero. El sector de la venta al por menor incrementó su inversión con millones de euros en la crisis, mientras que el resto de inversiones inmobiliarias disminuyó considerablemente.

Inversiones inmobiliarias especulativas

Cuando compramos un inmueble con el objetivo de realizar su venta a corto plazo, el beneficio tiene que ser más alto que el que obtendríamos en un largo plazo. Esto se debe a que las inversiones inmobiliarias de este tipo tienen como finalidad principal obtener liquidez rápidamente. De este modo, la cuantía obtenida se podrá reinvertir en nuevas operaciones que tendrán repercusiones positivas en el negocio.

En conclusión y a modo de resumen, en toda inversión inmobiliaria se debe tener en cuenta tanto su entorno, como su tipología y su ‘tempo’. Esto se traduce en realizar un exhaustivo análisis, tanto interno como externo de nuestras fortalezas y oportunidades, así como de nuestras debilidades y amenazas. Una vez seamos conocedores de toda esta información, nos veremos suficientemente capacitados para tomar riesgos pero siempre con una base sólida y consolidada para poder realizar nuestras inversiones con mayor seguridad y aplomo.

Salir de nuestra zona de confort y entrar a nuevos mercados, ¡puede hacer que nos llevemos una más que satisfactoria sorpresa! Desde luego, los estudios de numerosos expertos abalan que el mercado inmobiliario es un nicho de mercado al cual no todo el mundo se atreve a entrar pero del que, contrariamente, disfrutan un elevado porcentaje de socios de sus beneficios tanto a corto como a largo plazo.


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