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En ocasiones cuando estamos interesados en la compra de un inmueble y solicitamos una nota registral de la finca al registro correspondiente no podemos encontrar una anotación preventiva de embargo.

El objetivo de esta anotación es de retener los bienes al titular del bien en pago de una deuda incumplida o cuando existan dudas reales de que la deuda se salde en un futuro.

Existen distintos bienes que se consideran embargables, bien sean muebles o inmuebles. Para que el embargo pueda efectuarse, los elementos patrimoniales deben pertenecer al deudor y debe ser posible su venta; es decir, su transformación en dinero. Los bienes gananciales pueden embargarse también, aún cuando la deuda afecte a uno de los cónyuges exclusivamente. Tan solo se excluyen los objetos y bienes que la ley considera inembargables, como el salario mínimo interprofesional. Ahora bien, una orden de embargo no supone la pérdida inmediata del bien mientras ésta tenga carácter preventivo. Si el objeto del embargo es un bien inmueble el embargo preventivo puede solicitarlo el demandante o efectuarse a instancias de un Juez, no suponiendo que el deudor se vea privado del bien, sino tan solo de la posibilidad de transmitirlo.

Las anotaciones preventivas se extinguen por cancelación, por caducidad o por su conversión en inscripción. La cancelación de la anotación preventiva podrá ser total o parcial.

Las anotaciones preventivas tienen una vigencia máxima de cuatro años, pudiéndose prorrogar por periodos iguales siempre que se solicite una nueva prórroga antes de que caduquen. Artículo 86 de la Ley Hipotecaria.


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