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¿Qué son la cláusula suelo y techo? Mediante este tipo de cláusulas se limitan bien las bajadas del tipo de interés variable resultante de la revisión por debajo de un cierto valor (suelo), bien las subidas (techo), o tanto las bajadas como las posibles subidas.

La cláusula suelo, que se comercializó entre 2007 y 2008, fija un tope mínimo del porcentaje de interés a pagar, de tal forma que aunque el euribor baje por debajo de este tope, el cliente debe pagar el interés estipulado. Esto ha impedido que muchos usuarios se beneficien de la bajada del euribor, principal índice de referencia en las hipotecas a tipo variable.

Esta cláusula comporta un desequilibrio contractual importante que desvirtúa la esencia misma del contrato de préstamo de interés variable, que no es otra que el tipo de interés varié en función de las fluctuaciones del mercado conforme al índice pactado. Con la incorporación de esta cláusula al contrato, la variabilidad del tipo de interés pretendida desaparece para convertir al préstamo en la práctica en una operación de interés fijo en perjuicio de los intereses de los consumidores.

En el caso de que se limiten las subidas, el posible beneficio es para el cliente, ya que, si el tipo de interés llegase a superar dicho límite (el llamado «techo»), se aplicaría este. Ahora bien, si se limitan las bajadas, en aquellos prestamos que tengan este límite inferior (el llamado «suelo»), cuando la aplicación del tipo de interés pactado diera como resultado un tipo de interés inferior a dicho suelo, se aplicaría este y no el resultante de la revisión. Esta situación beneficia a la entidad prestamista, que de este modo se asegura unos ingresos mínimos en momentos de bajadas de tipos de interés.

La Asociación de Usuarios de Banco, Cajas y Seguros (ADI-CAE) puso en marcha una campaña de demandas frente a las entidades financieras por la ilegítima utilización de cláusulas suelo en sus hipotecas.

La cláusula suelo en el Tribunal Supremo.

El 9 de mayo de 2013, una sentencia del Tribunal Supremo declaró abusivas todas aquellas cláusulas que se hubieran comercializado con falta de transparencia. La cláusula será nula siempre que se dé algunos de estos supuestos:

  • Cuando en el contrato haya una cláusula suelo y no así una cláusula techo (que fija un tope de interés por arriba) o esta última sea desproporcionada.
  • Cuando la cláusula suelo no aparezca en la oferta vinculante previa, que ha debido firmar y que debería incluir hasta ejemplos completos de costes de cuotas. O cuando la cláusula suelo sea diferente en la oferta y en el contrato definitivo.
  • Si no ha sido informado de forma clara.
  • Qué en el contrato aparezca una hipoteca a interés variable sin advertir que, cuando llegue al suelo, se convierte en fijo.
  • Que el texto esté ubicado en una abrumadora cantidad de datos entre el que queda enmascarado y se diluya la atención del consumidor.

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