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creditoEl crédito es el principio y el fin de los problemas de la economía española. Ha sido el origen de la presente crisis, por el excesivo riesgo asumido por los bancos a la hora de conceder financiación, y su ausencia ahoga ahora al tejido empresarial, base para el despegue económico. El Gobierno ha presentado esta semana un plan con el que incentivar la financiación de las pymes, el sector más amenazado por la sequía crediticia y sobre el que recae en mayor medida el peso de la actividad económica y el empleo del país. La profundidad de la crisis exigía una respuesta, más aún cuando la banca española ha abordado ya un duro ejercicio de saneamiento y recapitalización con ayudas europeas por 40.000 millones de euros y que, en teoría, la debe colocar en posición dar crédito de nuevo.

La realidad de la banca sin embargo es más incierta y el plan de incentivos al crédito a las pymes anunciado por Mariano Rajoy vuelve a apoyarse principalmente en la iniciativa del Estado, no tanto del sistema financiero. Pymes y autónomos dispondrán de líneas de financiación por un total estimado de 45.000 millones de euros, de los que 22.000 millones corresponderán a la ya existente línea de financiación del Instituto de Crédito Oficial y otros 1.720 millones correrán a cargo de los sistemas públicos de garantías y avales, a través de las estatales Cersa (Compañía Española de Refianzamiento) y Cesce, especializada en cubrir las inversiones en el exterior. Otra parte se confía a la puesta en marcha del mercado de bonos y pagarés, en el que las pymes podrán colocar emisiones de deuda con las que ampliar sus vías de financiación pero que aún está pendiente de ser una alternativa real.

Y otros 10.000 millones correrán a cargo de la banca. El presidente de BBVA, Francisco González, señalaba el viernes que la entidad participará en el programa de financiación a pymes, un asunto en el que el banco quiere «echar el resto», aseguró. Sin embargo, el entorno está lejos de ser el propicio para un despegue del crédito, que promete seguir este año bajo la limitada tutela de instituciones estatales como el ICO.

La banca con ayudas europeas debe cumplir con la exigencia de Bruselas de encoger su balance -un proceso que se apoya en la caída del crédito- y la banca sana, además de tener que terminar de equilibrar sus balances, afronta la dureza de una situación económica de más desempleo y recesión, lo que augura nuevos impagos y débil demanda de crédito. La financiación seguirá por tanto siendo un bien preciado este año y solo si las previsiones se cumplen, el grifo comenzará a entreabrise en 2014.

1 ¿En qué situación está la concesión de crédito en España?

Fuente:  Cinco Días 26 de Febrero de 2013 Ver noticia completa


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